-No encuentro las palabras correctas...- decía esa mujer de cabello negro y ojos azules.
-Un abrazo bastará.
Y por primera vez una lágrima recorrió la mejilla de la mujer...
-T-tu, no vas a dejarme aún verdad?
-Shhh, será mejor que vayas a dormir.
-Pero ¿¡y la sangre!?
- Se secará.
-Perdón. No quise.
-Si, si quisiste, pero no importa, sabíamos que pasaría. Ahora ve a dormir. Descansa.
Se levantó aun con el cuchillo en la mano y lo miró recostado en el suelo. Sangrando.
-Hasta mañana, dulce angelito.
-Un abrazo bastará.
Y por primera vez una lágrima recorrió la mejilla de la mujer...
-T-tu, no vas a dejarme aún verdad?
-Shhh, será mejor que vayas a dormir.
-Pero ¿¡y la sangre!?
- Se secará.
-Perdón. No quise.
-Si, si quisiste, pero no importa, sabíamos que pasaría. Ahora ve a dormir. Descansa.
Se levantó aun con el cuchillo en la mano y lo miró recostado en el suelo. Sangrando.
-Hasta mañana, dulce angelito.