Páginas vistas

sábado, 20 de agosto de 2011

Pisoteado.

Mira al suelo... ¿Ves esa mancha roja oscura, casi marrón?
Eso, esa horrible mancha es... o era mi corazón, la pisaste y es tu culpa que ahora esté tan... patética, ¡COMO YO!
Decidiste dejarme, me he hundido, hasta lo más profundo y tú, sólo llegas de vez en vez a recordarme tu felicidad, a tenderme la mano que es tan suave que resbalo.
¡Ah! ¿Pero por qué te sentirías mal por mí? Siempre me dijiste de esa forma tan hostil: soy un águila y tú un simple roedor.
Y te extraño... ¡NO! Nada de eso, el añorar no está en mis planes, aunque hayan pasado los años no se han borrado los daños, querida.
Así que lárgate, que al fin salí, no sé cómo ni porqué... Pero al fin estoy aquí, no me arrojes otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario