Estar acostumbrada a sentirse tranquila, "nada que te agobie", y entonces algo o alguien ataca tu pacífica existencia con un: ABRE LOS OJOS, estás viviendo en un sueño y eso está mal.
¿Tiene razón o no? No importa, le crees.
Así, con el tiempo y no-intencionales esfuerzos es como (no muy merecidamente) se gana tu confianza y con todo: tu forma de pensar.
Y has dejado de ser la "princesa" de tu cuento para convertirte en un ser humano consciente, que entiende... Pero que sufre, por la sencilla razón de que aún recuerdas lo qué eras, y te encantaba; qué bonito era sentirte la protagonista de una historia de esas con final feliz e inconcluso. Pero ya no más, porque crees en esa persona, porque tienes la certeza de que estás mejorando (ajá).
No sé cuántas horas esperaste para explotar; pero ahí estás gritando que quieres ser como siempre habías sido, que estás cansada de las cadenas, del forzado abrir de tus ojos y que cada palabra, cada acción que te hizo cambiar: inmediatamente será odiada.
Y comienzas a re-construir el castillo que derrumbó, ya sin muchas fuerzas, y abres los ojos de vez en cuando para recordar por qué estás encerrándote otra vez.
¿Cuál es el equilibrio que tanto anhelabas?
Entiéndeme, no me estoy entendiendo.
-Deshazte de todo esto antes de que nos invadan los fantasmas, traumas y almas en pena; las nuestras-
Me gusto!(:
ResponderEliminar