Páginas vistas

miércoles, 27 de julio de 2011

La carretera que me hizo pensar en un final feliz.

Nos dirigimos hacia el amanecer, justo la dirección en la que tú, no estarás. En ese momento pensé que no podía haber en el mundo cosa más hermosa que el viento haciendo flotar tu cabello; y el hecho de saber que no iba a volver a ver semejante belleza.... Eso no era tan alentador... Aún cuando me hayas amarrado a una vieja silla para besarme sin que te alejara.


"No estoy huyendo", me repetí todo el camino mientras el dolor de estómago me impedía recordar, quería pensar que había sido idea de él y que yo sólo estaba obedeciendo...


Revisé mis muñecas, vendadas. Y por el espejo miré mi cuello: mordisqueado.


-Deja de verlas, sólo te haces más daño.- me regañó el hombre que manejaba.


Me quedaba callada intentando escuchar con más atención el viejo disco de Pink Floyd que escuchábamos.


-Me duele el vientre...- Comencé a balbucear asustada.


-Ay no... No tenemos tiempo, nos están siguiendo y no quiero averiguar quién es.-


-Está bien.


Estábamos solos en el auto, pero aún concentrada era demasiado difícil reconocer al hombre que nos seguía, por la lluvia... Jamás había amado tanto la lluvia como en ese momento.


Supuse que sucedería, aceleramos... En una pronunciada y peligrosa curva; pero qué estúpido; yo, con 20 años y sin saber manejar correctamente, lo hubiera hecho mejor.


Bueno, admito que no fue tan malo... respiré por penúltima vez en mi vida y dije sin ningún tipo de emoción:


-Te amo, padre.


La lágrima que salió de su ojo no me invitó a llorar también, pero definitivamente me hizo feliz, muy, muy feliz.



-Si escribo en primera persona, es sin querer. -

1 comentario: